Violencia entre jóvenes: ¿ aumento tras el covid?






Hay un tema que me preocupa y que seguramente a todos aquellos que lean el artículo también y probablemente se hayan hecho muchas preguntas a las que espero responder, por lo menos a algunas de ellas. No hay nada más que poner las noticias para darnos cuenta de que cada poco tiempo nos narran incidentes violentos relacionados con jóvenes. Peleas, insultos, palizas e incluso asesinatos entre jóvenes aparecen en nuestras pantallas un día sí y otro no. Preocupante ¿ no ?


Todo ello nos hace cuestionarnos sobre la probabilidad de un repunte en la violencia juvenil. En menos de un mes nos encontramos con la noticia de dos muertes, de Samuel e Isaac, y la hospitalización de otro joven, Alexander, gravemente herido, y todo a causa de agresiones brutales por parte de otros jóvenes. Sin embargo, a tenor de las explicaciones de los expertos no hay un repunte pero sí una mayor brutalidad y repercusión mediática. Siempre han existido riñas, peleas,, pero hoy se graban, se difunden, lo ven como una diversión.


Citando a Javier Urra hay una falta de "conciencia moral" por parte de un pequeño sector de la juventud, que actúa en grupo a causa de la impunidad que les confiere la denominada "responsabilidad diluida". Dice Urra "se ha diluido el respeto y ciertos valores espirituales, como la caridad. Se nos llena la boca de empatía, pero si empezamos a rascar, volveremos a repetir", lamenta. Eso si "no se puede criminalizar a todos los jóvenes; hay chavales maravillosos y la mayoría son gente normal, pero el fenómeno es preocupante".


Por otra parte Ana Isabel Corchado, profesora de la UCM y experta en conductas de riesgo y violencia entre jóvenes y adolescentes, está en la misma línea que Urra argumentando como factor principal de impunidad la responsabilidad diluida. Afirma que más que un repunte lo que percibe es una mayor brutalidad. El aburrimiento, según cuenta,, ha sido una sensación generalizada entre ellos. Al relajarse las restricciones, han vuelto a sentirse impunes para cometer agresiones. También incide en el entorno familiar como el origen del perfil agresivo de algunos de estos chicos. "Provoca que las actitudes violentas sean recurrentes", afirma.

Analizando otros aspectos, no hay duda de que entre los colectivos más afectados por los efectos de la pandemia y las consiguientes restricciones y confinamiento se encuentran los adolescentes.

Estos datos están avalados por numerosos estudios que investigan desde diferentes ángulos el impacto que el Covid-19 ha tenido en el grupo de edad entre 14 y 19 años.

Una investigación compilada por IPSOS y encargada por Save the Children elabora una imagen extremadamente completa. En el informe se tienen en cuenta las consecuencias de las restricciones sobre los más jóvenes, sobre todo por lo que se refiere al cierre de colegios, institutos, centros de deporte y ocio que en esta circunstancia se analiza no sólo por su papel formativo-cultural sino también y sobre todo por lo inherente papel en el desarrollo de la sociabilidad, siendo todo ello otro factor de riesgo para el desarrollo de conductas delictivas.


Actualmente está establecido por la neurociencia que la adolescencia es una época de grandes cambios y transformaciones, en la que los niños están llamados a realizar pasos evolutivos, fases específicas como la separación-identificación y la redefinición de sus valores a través del encuentro con otras personas fuera de su propio núcleo familiar (amigos, profesores, entrenadores deportivos, etc.). Igualmente se establece que experimentarse a sí mismo en el grupo de pares es una condición necesaria para definir la propia identidad, tomar conciencia de uno mismo, del otro y de la relación con el otro. La neurociencia en los últimos años ha hecho una contribución esencial para comprender los cambios que tienen lugar a nivel neurobiológico en una ventana temporal muy marcada de plasticidad neuronal, dentro de la cual, las experiencias, las relaciones y los hábitos contribuyen fuertemente a los cambios en el desarrollo cerebral. A la luz de todo esto es lógico preguntarnos qué impacto y qué consecuencias a largo plazo tendrán los últimos meses indeleblemente marcados por la pandemia, y sobre todo si este deterioro experiencial es una de las causas de los brotes de violencia cada vez más frecuentes. A nivel psicológico, ¿ cómo podemos explicar el creciente malestar que nos ponen de manifiesto estos episodios?



Tal y como decíamos durante la adolescencia el individuo experimenta fuera del contexto familiar y va construyendo su identidad futura. Es evidente, por tanto, que las restricciones y el confinamiento de los últimos meses ha tenido un impacto devastador en la psique de los adolescentes. Podemos definir la identidad social como la identidad que el joven crea gracias al contacto con el grupo de pares. El adolescente puede comparar con precisión su "bagaje" familiar con la realidad externa compuesta ya no por una relación vertical padre e hijo sino por una relación horizontal entre pares. A partir de esta comparación elegirá lo que considere adecuado para sí mismo y construirá su identidad, este será también el momento en que dejará la adolescencia para entrar en la vida adulta. Si esta posibilidad falta debido a las restricciones y el bloqueo, varios síntomas psíquicos no adaptativos podrían ocurrir. Principalmente podría desarrollarse ansiedad, depresión, baja autoestima, inseguridad, miedo e inseguridad sobre el futuro. El adolescente, al no poder expandir sus límites a nivel relacional, se encontraría sin respuestas y sin el aprendizaje ante nuevas situaciones de vida. Podría desarrollar una fuerte inseguridad y a partir de aquí una verdadera angustia le llevaría a no enfrentar de forma adecuada su vida. No debe excluirse también una sintomatología depresiva caracterizada por la postergación de conductas de aislamiento social que comenzaron forzosamente en el confinamiento y continuaron por elección, acompañadas de falta de motivación y estímulos y una apatía general.

En resumen nos encontramos con un grupo de edad que se encuentra perdido, ansioso, deprimido, inseguro. En este contexto no nos es difícil de comprender que sus conductas sean desadaptativas en muchos casos. Nos encontramos con violencia de todo tipo: entre parejas adolescentes, bullying, ciberbullying, quedadas para pegarse, asesinatos por odio, con una brutalidad que lleva al asesinato, tal y como anteriormente citamos..





Con la reapertura y la vuelta a una cierta "normalidad" otro fenómeno en aumento son los grupos de jóvenes, a menudo menores de edad, que se agrupan en verdaderas "pandillas".

“Estos grupos - agrega el Dr. Canavesio, Neuropsicólogo - están compuestos mayoritariamente por jóvenes que se conocen desde una edad temprana, a veces de siete a diez años. También suelen tener dificultades en la escuela en la adolescencia, a veces con problemas familiares e inestabilidad económica. Reunirse les da un sentido de identidad y los protege ”. Entre los principales factores de riesgo individuales :

  • dificultades de aprendizaje y exclusión de la escuela

  • problemas de salud mental

  • baja autoestima

  • comportamiento agresivo

  • estrés emocional

  • uso de alcohol y drogas

Las consecuencias de estos factores añadidas a las del confinamiento se han convertido en una bomba de relojería para muchos de nuestros jóvenes.

Resumiendo, la pandemia ha planteado una serie de desafíos para las instituciones y para todos nosotros. El confinamiento y además el cierre prolongado de escuelas y centros deportivos y recreativos ha eliminado un elemento fundamental de protección, exponiendo especialmente a los más vulnerables. De hecho, además de ser lugares donde aprendemos, son lugares de relaciones donde se afinan las habilidades emocionales y donde tienen lugar esos ritos de paso fundamentales para avanzar hacia el mundo adulto. Las dificultades económicas también son un factor de riesgo importante, que a menudo lleva a un joven a considerar la idea de cometer actividades delictivas, encontrando refugio en el grupo. La pandemia también aumentó los sentimientos de estrés y ansiedad. El aislamiento trajo consigo nuevas preocupaciones , como las de perder a los seres queridos o la incertidumbre sobre el futuro.


Pero, ¿ cómo podemos ayudar realmente a los jóvenes?


Aquí hay algunas sugerencias, para padres y maestros, que pueden ayudarnos a

reflexionar.

  • Evitemos que las etapas se quemen antes de tiempo, evitemos que un niño de 7 años se comporte como un preadolescente de 11; evitemos solicitar actitudes adultas en nuestros hijos, evitemos que se encuentren en situaciones mayores que ellos mismos, ante lo cual su madurez psicológica no permitiría reacciones adecuadas.

  • Conservemos o establezcamos un espacio y tiempo de diálogo definido, hablemos de lo que sucede en la escuela y en la vida extracurricular en general, de las emociones que han despertado ciertos eventos. Demos legitimidad a todas las emociones experimentadas, recordando que todas las emociones son válidas y permitidas, pero igualmente no todas las conductas. Todo ello, a pesar del cansancio y dejando de lado cualquier resentimiento y malentendido.

  • Mostremos interés en los amigos, en el deporte favorito, en un libro que están leyendo o en una película que han visto y en el comportamiento que tienen en la vida cotidiana.

  • Creemos alrededor de nuestros hijos una red de amigos y figuras adultas que pueden actuar como apoyo y "protección".

  • Que reflexionen sobre cómo puede sentirse el otro después de ser tratado de cierta manera, o cómo puede sentirse si nos hubiera pasado lo mismo.

  • Que reflexionen sobre las consecuencias de sus acciones.

  • Enseñemos a nuestros hijos que la sexualidad no es sólo sexo, sino que está vinculada a la dimensión comunicativa, afectiva y relacional más amplia del individuo.

  • Enseñemos que el amor y la sexualidad pueden expresarse entre personas del sexo opuesto y entre personas del mismo sexo, teniendo en cuenta que la homosexualidad no es una patología, sino que, como dice la Organización Mundial de la Salud, es una "variante natural del comportamiento humano".

  • Ayudémosles a perseguir un ideal, acompañémoslos en la realización de sus pasiones, siempre y cuando estén sanos.

  • Estipulemos límites, normas compartidas y respetadas mutuamente: los niños y los jóvenes necesitan límites. La laxitud y la permisividad a largo plazo los hacen sentir inseguros y en desorden, más poderosos que los adultos e incapaces de tolerar la frustración.

  • Demos un espacio de acción en relación con las capacidades psicológicas de la época por la que están pasando: la anticipación de las respuestas incluso antes de que se hayan formulado las preguntas, hace que los niños se debiliten, privándolos de la posibilidad de desarrollar sus propios recursos internos.

  • No los abandonemos horas delante de los PC, sino que establezcamos la duración y la frecuencia con la que usar los nuevos medios.

  • Mantengamos una relación positiva de colaboración y confianza con los docentes, no desacreditando su labor educativa y didáctica.

  • La escuela está a la vanguardia de la consolidación de las habilidades sociales: es importante que los niños y jóvenes resuelvan los conflictos de manera independiente, alimentando la confianza en su capacidad para resolver disputas por su cuenta. La solución pacífica de los conflictos requiere la capacidad de escuchar y aceptar puntos de vista y necesidades diferentes de los propios, implementando formas recíprocas de otorgar e identificar soluciones que sean satisfactorias para todas las partes involucradas.

Con el nuevo año escolar que promete estar presente y los lugares de encuentro nuevamente accesibles para los niños y jóvenes será tarea de los adultos y de las instituciones vigilar cuidadosamente su comportamiento, pero también educar y escuchar. Ahora más que nunca es importante proteger a los jóvenes e involucrarlos en actividades positivas para desarrollar su resiliencia . Es fundamental ofrecer información correcta en las escuelas y a las familias , para llegar a los niños y jóvenes, mostrándoles que aún existe la posibilidad de encontrar apoyo , aunque puedan ser métodos diferentes a los anteriores.


Reflexionemos y saquemos conclusiones.





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- Entrevista de Juanjo Coronado a Javier Urra para Ceuta TV.06.08.2021.

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- Spazio Psicologia. Laura Duranti

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Mental Health of Children and Adolescents Amidst COVID-19 and Past Pandemics: A Rapid Systematic review. Salima Meherali et al . Review. Int. J. Environ. Res. Public Health 2021.

Impact of COVID-19 and lockdown on mental health of children and adolescents: A narrative review with recommendations. Shweta Singh et al. Pychiatry Res. 2020.

- Centro Página. Cronaca e Attualitá.Lorenzo Ceccarelli. 27.05.2021










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