Sanitarios versus Coronavirus

Y cuando menos te lo esperas te cambia la vida.

Es una frase hecha que, en este caso, se ajusta a la perfección a nuestra realidad. Todos nos hemos visto afectados y en todos los aspectos más importantes de nuestra existencia como salud, trabajo, relaciones y en todos los sectores de la población, niños, adolescentes, adultos y ancianos.


Pero, sin duda alguna, si hay un estamento a quien esta pandemia le ha explotado en la cara de lleno es el sector sanitario.


Son muchos los sanitarios que están con sintomatologías derivadas de su enfrentamiento diario con esta pandemia y sus nefastas consecuencias. Aislamiento, ansiedad, problemas de sueño, depresión, son algunos de ellos.


Bajo el punto de vista de la Psicología todo ello está ligado a la situación del todo extraordinaria que están viviendo. Viven un enfrentamiento diario con la enfermedad y la muerte, con una sobrecarga de trabajo sin precedentes al que se tienen que enfrentar, en muchas ocasiones sin los medios adecuados.


Un factor a tener también en cuenta es el alto número de fallecimientos, la rapidez con la que la enfermedad se transmite y se desarrolla. Parece estar bajo control y en un momento la situación se complica. Sucede el tener que comunicar muertes en un corto espacio de tiempo, incluso telefónicamente, comunicar que no van a poder despedirse de sus seres queridos.


A la vivencia del sufrimiento ajeno, se añade el miedo personal al virus, al contagio propio y a la posibilidad de poder transmitir, a causa de su trabajo, esta enfermedad a familiares y personas cercanas.

Hacen turnos interminables, donde está siempre presente la posibilidad de contagio.Sus cerebros están en constante estado de alerta y tendrán que seguir así durante un tiempo.

Desde el inicio de la pandemia han sido muchos los médicos, enfermeros, celadores, limpiadores contagiados y también fallecidos.


Según el Colegio Oficial de la Psicología de Madrid:

Se enfrentan a: - Desbordamiento de la demanda asistencial

- Equipos insuficientes y pocos confortables

- Riesgo de Infección

- Proporcionar apoyo y atención al paciente y a las familias, lo que gen

genera una gran angustia

- Estrés en las zonas de atención directa. Es gratificante pero también

les genera miedos, culpa, agotamiento.

- Dilemas éticos y morales


Los efectos del estrés tiene repercusiones a nivel emocional, conductual, cognitivo y físico.


A lo largo de los años de profesión han tenido experiencia de enfermedades mortales o de tratamientos ineficaces, pero en estos momentos hay demasiados factores sobre los que no tienen control.


Será muy importante dar un apoyo continuado a estos profesionales durante y por supuesto después de la finalización de la pandemia. Deberían ponerse en marcha sistemas de ayuda. Están poniendo en marcha cada día todo su esfuerzo, su trabajo, su empatía, su humanidad, van más allá de su deber y el nuestro es ofrecerles toda la ayuda necesaria.

Como profesionales de la Psicología tenemos que pasar del concepto de "curar" al concepto de "atender", ser cercanos y aliviar su sufrimiento. Tenemos que practicar la "escucha", que se sientan acompañados, activar sus recursos positivos internos.

Estar en contacto con el dolor y la muerte trae consecuencias y más cuando no se dispone de tiempo ni medios para elaborarlo.

En nuestros sanitarios surgen preguntas: ¿he hecho todo lo que he podido?, ¿podría haber hecho algo más?...Son dudas que de no ser bien elaboradas podría enquistarse en sus memoria, convertirse en núcleos de sufrimiento que les lleve a procesos dañinos.

Incluso el llamarles "héroes" puede, sin quererlo, ser un riesgo, porque les carga de responsabilidad. El heroísmo es un factor de riesgo para desarrollar, por ejemplo, el síndrome de "burn out".


Citando a Lilian Prizzi (Médicos sin Fronteras), en este momento la Psicología no debería limitarse en nutrir solamente de instrumentos de trabajo e intervención individual, sino que tendría también que intentar abrir una reflexión más amplia sobre las causas del sufrimiento y crear momentos de trabajo de escucha y de elaboración colectiva de las consecuencias de la pandemia. Activar programas de intervención psicológica de largo recorrido a nivel colectivo e individual. Sólo de este modo podrá ser iniciada una fase de reconstrucción.


Damir Huremovic, psiquiatra autor de "Psiquiatría de las Pandemias", dice:"pocos fenómenos en la historia humana han modificado la sociedad y la cultura como las pandemias, pero a pesar de ello las ciencias sociales y la psiquiatría han destinado relativamente poca atención a estudiar los efectos".


Todos vemos en la televisión las caras de nuestros sanitarios marcadas, casi quemadas después de horas y horas de trabajo, de turnos interminables. Estas señales curarán más pronto pero las heridas psicológicas no sanarán tan rápidamente.


Y no puedo terminar esta entrada sin citar a mis colegas de psicología de emergencia y a todos aquellos que han estado detrás de un teléfono o en primera línea ofreciendo su trabajo.


Por favor cuidemos a los cuidadores y saquemos un aprendizaje de esta experiencia única.







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