Problemas de autoestima en el adolescente



La autoestima corresponde al valor que cada uno de nosotros nos une a nosotros mismos, al grado de autoaceptación, a la confianza que se deposita en nuestras propias capacidades y a saber cómo lidiar con nuestras propias experiencias de vida y a la representación que cada persona tiene de sí misma.


Tener un buen nivel de autoestima es fundamental para la adolescencia, ya que permite al niño, incluso con dificultades, dudas o incertidumbres, afrontar los desafíos del crecimiento, construir una imagen positiva de sí mismo, relacionarse con sus compañeros, tomar decisiones, experimentar y moverse por el mundo con cierta confianza y facilidad.

La autoestima debe alimentarse siempre, desde la primera infancia, de tal manera que cuando llegues a la adolescencia ya tengas una base sólida, que permita la construcción de la propia identidad y desarrollar un sentido de confianza hacia el mundo exterior y hacia las propias capacidades.

Parece que el concepto de autoestima se originó en los Estados Unidos, a partir de la intuición de uno de los psicólogos estadounidenses más importantes y pragmáticos: William James.

A William James le encantaba repetir: "Es la tendencia natural de la vida actuar en realidad para alcanzar un estado de felicidad, de bienestar". Luego observó que el hombre no puede actuar para su futuro, no puede crear planes de vida si no cree en primer lugar en sus posibilidades de acción, en la fuerza de sus propias ideas.

"Por lo tanto, agregó el psicólogo estadounidense, cada nueva filosofía o ciencia se apoya en la creencia en la verdad de ciertas ideas, antes de que puedan verificarse" .


Pero centrémonos en la autoestima de los adolescentes. Según el psicólogo estadounidense Carl Pickhardt  nace en la familia. En las familias donde reina la estima mutua entre padres, hijos pequeños primero y luego adolescentes, tienen una mayor probabilidad de crear y mantener una autoestima saludable.

Hay dos momentos importantes:

  • Hay un primer momento de pérdida de la autoestima que sucede en el inicio de la adolescencia (9-13 años), cuando la infancia va dejando su puesto. Muchos intereses, actividades y relaciones que han sostenido la autoestima del niño pueden sacrificarse en función de su nueva etapa. Muchas cosas de valor psicológico para él se tiran a la basura, como por ejemplo viejos juguetes, juegos. hobby.

  • La segunda bajada de la autoestima se verifica hacia el final de la adolescencia (18-20 años), cuando el joven se encuentra de frente a la realidad de la independencia, lo que puede hacerle sentir con miedos y superado por la situación. Tiene miedo de lo que le espera en pocas palabras.






Tener baja autoestima puede crear muchos problemas durante la adolescencia. Este período de la vida, de hecho, es aquel en el que los jóvenes se exponen a nuevas experiencias y relaciones interpersonales, como el comienzo de la escuela secundaria o los primeros trabajos de verano. Como resultado,  los problemas de autoestima están asociados con una serie de consecuencias psicológicas, físicas y sociales. Pueden afectar a un desarrollo feliz en la adolescencia y en el período de transición a la edad adulta, causando, entre otras cosas, trastornos mentales como depresión, ansiedad o trastornos alimentarios. Del mismo modo, algunos estudios afirman que la baja autoestima se asocia con una serie de factores de riesgo variables, como la obesidad, las horas que pasan mirando televisión o el rendimiento escolar. Todos estos son aspectos que los padres deben discutir con sus hijos para garantizar su bienestar. Los problemas más frecuentes causados ​​por la baja autoestima en los adolescentes:

1. No puedo lograr mis objetivos Los adolescentes con problemas de autoestima tienen dificultades para lograr sus objetivos . Las responsabilidades tienen un efecto directo sobre la autoestima. El hecho de que no pueda asumirlos o alcanzar ciertas metas afecta directamente la percepción que los adolescentes tienen de sí mismos. De hecho, la  adolescencia es una fase en la que los jóvenes aprenden a superar los obstáculos y la frustración causados ​​por el fracaso. Del mismo modo, una actitud negativa no contribuye en lo más mínimo a la capacidad de lograr un objetivo. 2. Comparar El segundo de los problemas de autoestima en adolescentes que queremos presentarles son las comparaciones. La confrontación es uno de los errores más frecuentes que cometen los adolescentes y que más contribuyen a socavar su moral y su autoestima.   Desafortunadamente,  las comparaciones son constantes en este proceso de realización personal y capacitación.  Esto se debe al hecho de que los adolescentes basan muchos de sus pensamientos en la confrontación continua con los demás. Sin embargo, la comparación no es racional, ya que cada individuo es diferente y tiene sus propias cualidades y defectos.

3. Mala motivación La adolescencia es un momento complicado y sensible. Muchos adolescentes descubren que la motivación que los impulsa a alcanzar la excelencia a menudo se ve seriamente comprometida  por los obstáculos físicos, emocionales, sociales o neurológicos que pueden surgir en esta etapa de la vida. Ciertamente, existe una alta incidencia de dificultades de motivación entre los adolescentes . La falta de motivación puede provocar apatía, fatiga, inactividad, falta de control, fracaso, bajo rendimiento académico o aislamiento social. 4. Preocupaciones constantes La baja autoestima lleva a los  adolescentes a tener muchas preocupaciones sobre problemas aparentemente menores.  Las preocupaciones son parte de la vida, pero en esta etapa se agudizan y alimentan los pensamientos negativos y las inseguridades. Esto lleva a un bloqueo de expectativas para el futuro.

5. Dificultad para relacionarse con los demás. Las dificultades para relacionarse con los demás se atribuyen, en la mayoría de los casos, a la timidez .  Sin embargo, el origen también se puede encontrar en la falta de autoestima. De hecho, los   adolescentes con baja autoestima suelen tener problemas de comunicación o tienen miedo o vergüenza de expresar sus opiniones.  Del mismo modo, el miedo a no sentirse aceptado dificulta las relaciones con otros adolescentes.

6. Sentido de inferioridad. El sentido de inferioridad se  desarrolla debido a la tendencia de los adolescentes a luchar para querer ser mejores que otros. Esta tendencia es tan molesta que tan pronto como un obstáculo se interpone entre la persona y sus necesidades, el adolescente comienza a sentirse inferior.



Erikson argumenta que la adolescencia es un proceso de búsqueda de identidad y sentido personal. Por lo tanto, aunque por lo general se desarrolla en términos de crisis y caos hormonal, es saludable y contribuye al fortalecimiento del ego adulto. El logro de la identidad se trata del papel que quieres desempeñar en el futuro y con los esfuerzos educativos que siguen. La búsqueda de identidad es una tarea vital.

La autoestima ayuda a aceptar y valorar las cualidades de uno. Así como sabemos cuáles son nuestros defectos, tenemos que ser conscientes de nuestras fortalezas y sacarlas.

Las siguientes infografías nos señalan los pasos a seguir para llegar a tener una autoestima saludable.







Hay señales que pueden indicar la existencia de problemas de autoestima en adolescentes. Estos son algunos de los signos generales que muestran una baja autoestima:

  • Evitan probar cosas nuevas.

  • No se sienten amados  o deseados.

  • Culpan a otros por sus defectos.

  • Muestran indiferencia emocional.

  • No pueden  tolerar los niveles normales de frustración.

  • Hacen discursos negativos sobre sí mismos, así como continuos enfrentamientos con los demás.

  • Tienen un miedo constante a fracasar o avergonzarse.

  • Tienen dificultades para hacer amigos

  • Tienen bajos niveles de motivación e interés.


¿Cómo reconocer los signos de baja autoestima en el niño adolescente?


1. Asume una postura de cierre por ejemplo con hombros curvos, utiliza un tono de voz suave, camina con la cabeza inclinada y tiene un aspecto esquivo, sin poder mirar el otro recto a los ojos.

2. Parece tímido, inseguro o por el contrario, es irritable, audaz y agresivo.

3. No toma iniciativa en actividades o relaciones con otros.

4. Reacciona mal a sus críticas o juicios y los vive como un ataque a su persona.

5. Actitud de renuncia y pasiva, los miedos cambian y rechazan las situaciones en las que siente que no está a la altura.

6. A menudo se acerca a sí mismo, se aleja y prefiere actividades solitarias.

7. Buscar continuamente atención, confirmaciones y aprobaciones.

8. Tiene dificultad para manejar frustraciones y fracasos, está desmoralizado o tiene intensas reacciones emocionales cuando recibe críticas o cuando siente el centro de atención con los ojos de otros que lo señalan.

9. Tiene una mala opinión de sí mismo, tiende a menospreciarse a sí mismo y a subestimar sus habilidades y recursos.

10. Sus pensamientos se caracterizan a menudo por una especie de pesimismo, como si todas las actividades que debe llevar a cabo están destinadas al fracaso.

11. A menudo hace comparaciones con otros.

12. Tiene miedo de no hacerlo bien, plantea demasiados problemas y hace demasiadas preguntas. A veces puede volver y volver a las mismas cosas.


Aquí hay 8 consejos útiles para los padres


1. VER Y ESCUCHAR. Para conectar con su hijo, observe sus gestos, cómo se mueve y lo que dice, para comprender su punto de vista, y sobre todo pregúntese "¿ En qué no se siente lo suficiente?", "¿Cómo puedo ayudarle?". Los chicos, incluso si tienden a alejarse y ser más autónomos, necesitan sentir que siempre estamos ahí para ellos, que los entendemos sobre la marcha cuando hay algo mal y que somos capaces de apoyarlos.

2. NO DISMINUYA SUS EXPERIENCIAS. Tiene que tratar de ponerse en su lugar para estar en sintonía con él. Si se pone firme en la posición de los adultos, corre el riesgo de trivializar sus actitudes, emociones y palabras. Frases como "¡Vamos, qué quieres que sea!", "¡No me parece serio, no lo superas!", no empujan a su hijo, sino que ponen una pared y no lo hacen sentir entendido; la mayoría de las veces no están buscando soluciones, sino un hombro sobre el que ventilar. Por lo tanto, escuchar y compartir son fundamentales, ya que permiten que su hijo se sienta tomado en serio y se abra a usted incluso en tiempos de dificultad.

3. NO HAGA COMPARACIONES. Cada niño es único, en sus características, en sus intereses y en sus habilidades. Trate de no crear expectativas poco realistas sobre él, evitando presiones innecesarias. De hecho, hacer comparaciones continuas con hermanos o amigos, no sirve absolutamente nada, excepto para comunicar su decepción, el hecho de que no esté contento con él y de que le gustaría que fuese diferente, alimentando sus experiencias de ineptitud y sus fragilidades internas.

4. FORTALECER SUS RECURSOS. Con demasiada frecuencia, el enfoque se centra en los aspectos más negativos del niño, perdiendo de vista sus recursos y fortalezas. Hay que evitar atacarlo y herirlo con continuos comentarios negativos; por el contrario hay que resaltar su potencial, reflexionar con él sobre en lo que tiene éxito, motivarle a no permanecer cerrado sino a involucrarse y experimentar, especialmente en las actividades que le interesan y de las que saca placer. Los límites no deben experimentarse como un obstáculo insuperable, sino como una oportunidad y un estímulo para el crecimiento. Enseñarle que hay que involucrarse y participar profundamente en la búsqueda de la meta, incluso si puede tomar mucho tiempo, puede caer, puede salir lastimado pero no por esto hay que rendirse, sino que hay que levantarse e intentarlo una y otra vez.

5. ALABARLO SÍ, PERO NO DEMASIADO. Es importante reforzarlo a través de comentarios positivos como "¡Bravo, lo hiciste!", "¡Has logrado tu objetivo, mantenlo así!", especialmente cuando logra superar sus límites, sus miedos y sus bloqueos, para que crea cada vez más en sí mismo. Al mismo tiempo, sin embargo, se debe evitar hacer cumplidos exagerados, ya que pueden crear presiones excesivas, insinuar el miedo a decepcionar sus expectativas y perder valor y no ser creíble.

6. TRANQUILIZARLO ACERCA DE SU APARIENCIA FÍSICA. En la adolescencia, a menudo los niños no se quieren físicamente, se sienten feos, tienen miedo de mostrar ciertas partes de su cuerpo y miedo a que se burlen de ellos, a no ser aceptados. Nunca se burle de su hijo acerca de sus defectos, no haga bromas sarcásticas y no hay que ridiculizar sus experiencias, sino ayudarle a mejorar sus particularidades y aprender a aceptarse gradualmente.

7. NO LO REEMPLACE Y NO LO PROTEJA DEMASIADO. Déjele ese espacio adecuado de autonomía y movimiento siguiendo sus aspiraciones y tomando decisiones: si lo protege demasiado y le facilita el camino en exceso, crecerá descansando sobre usted, sintiendo que nunca puede contar consigo mismo y sin experimentar su propia autoeficacia, "¡Lo hice solo, con mi fuerza!", que es esencial para crecer y ganar confianza en uno mismo.

8. VALORE SUS PUNTOS DE VISTA. Es importante hacerle participar cada vez más en las decisiones familiares y hacerle sentir que sus pensamientos e ideas importan y tienen un valor importante para usted. Ya no lo trate como a un niño y no imponga su punto de vista a priori. Más bien dialoguen constructivamente, para que pueda desempeñar un papel, respetando su opinión y siempre preguntando su opinión: "¿Qué piensas? ", "¿Cómo te sientes al respecto?"




Para concluir, recuerde que los problemas de autoestima en los adolescentes se caracterizan por una falta de autoconfianza y capacidad . Como madres y padres, si piensan que su hijo tiene baja autoestima, lo más importante es tratar de escucharlo para saber cómo se siente, así como hacer comentarios positivos para aumentar su seguridad y acudir a un especialista si los síntomas persisten.



NUNCA HAY QUE OLVIDAR QUE UN NIÑO MÁS SEGURO ES UN NIÑO MENOS MANIPULABLE POR OTROS Y POR EL GRUPO, QUE BUSCARÁ MENOS APROBACIÓN SOCIAL Y SOCIAL Y TENDRÁ MÁS AUTONOMÍA.






Bibliografía:


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  • Carl Pickhardt, Ph.D. (Austin, Texas).  Psychology Today.

  • AdoleScienza.it













































































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