¿ La Dislexia desaparece con la edad ?


La respuesta es obviamente "no". La dislexia en el adulto no sólo no desaparece sino que está mucho más extendida de lo que podríamos pensar.


La Dislexia, al igual que otros trastornos del aprendizaje, tiene un origen neurobiológico, por lo que no es una enfermedad y por ello no puede curarse. Por lo tanto, es erróneo pensar que la dislexia termina una vez que dejamos atrás la niñez; el trastorno del aprendizaje es parte de la persona y le acompaña a lo largo de su vida.

Con los años, un disléxico adulto desarrolla la capacidad de compensar las dificultades con otras habilidades. A veces el trastorno está tan bien compensado que ya no se manifiesta, sin embargo tiene repercusiones, especialmente en la carrera universitaria y en la vida laboral del adulto.


La lectura juega un papel central en nuestra sociedad. Gran parte del trabajo está relacionado con la lectura, así como muchas áreas de la vida cotidiana. La ponemos en práctica en los estudios, prácticas, documentos, correos electrónicos, folletos informativos... Los textos escritos están presentes en gran parte de los aspectos de nuestra vida diaria.

Así que podemos adivinar cómo un adulto disléxico puede experimentar numerosos obstáculos en su vida, tanto más cuanto no ha sido diagnosticado en la edad escolar, impidiendo esto el desarrollo de la conciencia de las dificultades y la puesta en marcha de estrategias compensatorias.

En estos casos el diagnóstico de la dislexia en la edad adulta puede ser muy importante, ya que puede ahorrar al sujeto muchas frustraciones y muchas dificultades, que pueden ser compensadas por las herramientas específicas, y que también pueden ayudarle con respecto a la esfera emocional y a la autoestima.


Es una patología relativamente joven. En el siglo pasado aparece por primera vez en el campo médico de Hinshelwood quien escribió un tratado completo sobre un caso de un niño que sufre de este déficit. Anteriormente todo el mundo consideraba que ésta era una incapacidad atribuible a la esfera del lenguaje y era entendida y relacionada con el retraso mental.

A lo largo de los años, se han llevado a cabo más y más investigaciones, incluso con técnicas de neuroimagen, lo que permite enriquecer en gran medida los conocimientos ya adquiridos.

Sin embargo, en cualquier caso, en el imaginario colectivo este déficit se asocia con la mala capacidad cognitiva e intelectual. Nada más falso, de hecho los disléxicos pueden ser personas muy dotadas; muchas mentes brillantes, que han marcado nuestra historia, fueron y se ven afectadas por esta patología: Leonardo da Vinci, Albert Einstein, Alexander Graham Bell, Thomas Edison, Winston Churchill, Benjamin Franklin, John F. Kennedy, Mozart, John Lennon, Walt Disney, Tom Cruise, Cher, Pablo Picasso, Napoleón Bonaparte y muchos otros. Un disléxico, por lo tanto, es una persona que puede tener una mente muy productiva y creativa, puede ser muy inteligente y que aprende de manera diferente de otras personas.

Un número pequeño pero creciente de investigaciones, sugieren que la Dislexia al ser un trastorno crónico persiste a lo largo de la vida ( Kemp, Parrila y Kirby, 2009 ). Se sabe también que el sustrato biológico es reconocible en la edad adulta ( Cornoldi, Candela, 2015 ).

Hay evidencia científica igualmente que subraya cómo las dificultades lectoras son significativas en disléxicos adultos (Martino,et. al., 2011 en "Dislexia", 2, 119-134).

Un estudio longitudinal de Michelsson, Byring y Bjorkgren (1985), detecta la evolución de los sujetos disléxicos con respecto a la toma de decisiones y su contexto de vida.

Los psicólogos Friend, Olson y DeFries de la Universidad de Boulder, Colorado, estudiaron la interacción entre las variables genéticas y ambientales en la génesis de la dislexia,centrándose principalmente en la influencia que la educación parental (variable ambiental) tiene en el desarrollo de este trastorno.

Los resultados, publicados en Psychological Science, muestran una correlación significativa entre el nivel de educación de los padres y el grado de herencia de la dislexia: en las parejas donde la educación de los padres es mayor, la dislexia de los niños se debe principalmente a causas genéticas, lo contrario es cierto en las parejas cuyos padres tienen una educación más baja, en tales casos la dislexia se debe principalmente a causas ambientales. Lo que queda claro es que hay una base biológica y ambiental.

Según Andrea Facoetti, de la Universidad de Padua, el descubrimiento del estudio publicado en Biología Actual sobre el diagnóstico precoz de la dislexia,citado por primera vez (cf. Diagnóstico de la dislexia), termina un largo período de debate sobre las causas de la dislexia y allana el camino para un nuevo enfoque pionero para la identificación e intervención temprana en ese 10% de los niños que luchan con dificultades extremas de lectura.


La dislexia está relacionada con una actividad cerebral inusual. La confirmación de esto proviene de varios estudios científicos sobre la actividad cerebral de los disléxicos, estudios que mostraron que:

  • El hemisferio izquierdo del cerebro , que normalmente es el hemisferio que rige la capacidad de escribir y leer, y la capacidad de hablar, es menos activo de lo normal

  • El hemisferio derecho del cerebro es más activo de lo normal, como si fuera a compensar las deficiencias del hemisferio cerebral izquierdo

  • El lóbulo frontal del cerebro es más activo que en el resto de las personas

  • El lóbulo temporal izquierdo , que es el área del cerebro que dirige el procesamiento fonológico (es decir, el procesamiento de palabras) y la percepción e interpretación del sonido, es menos activo que en los demás (lo que está en línea con el primer punto )

  • El cuerpo calloso tiene diferentes dimensiones de las medidas estándar

  • Hay una capacidad reducida para la memoria verbal y la denominación verbal . 


Nada de esto, sin embargo, tiene nada que ver con el intelecto: las personas con dislexia muestran un rango normal de inteligencia. Factores genéticos o heredados son importantes para la dislexia y otros miembros de la familia también a menudo se ven afectados.


Se han identificado tres tipos específicos de dislexia: fonológica (dificultad para la lectura de palabras largas, novedosas, infrecuentes o pseudopalabras), superficial (buena lectura de pseudopalabras pero con tendencia a cometer errores por omisión/sustitución de letras y por confusión de palabras homófonas) y profunda (afectación de las vías fonológica y visual, con errores en palabras función, equivocaciones de tipo semántico y problemas en la lectura de pseudopalabras).

Síntomas de la dislexia en adultos


La Dislexia es un trastorno del aprendizaje que afecta a la lectura, que es lenta y se caracteriza por numerosos errores y falta de comprensión, se observan expresiones escritas mal articuladas, dificultades en la ortografía. La precisión mejora con el tiempo. La inseguridad y la frustración les acompañan hasta la edad adulta.

Es un trastorno evolutivo por lo que va cambiando y son muchos los adultos que aumentan su velocidad lectora, crean estrategias de compensación e incluso pueden mejorar la precisión.

Un adulto disléxico tiene dificultades para recordar todo el texto leído y tiene un mal manejo del tiempo. Le es difícil organizar el día y esto puede reflejarse en las opciones de trabajo. Muy a menudo los sujetos disléxicos aceptan trabajos y buscan profesiones por debajo de sus capacidades, debido a la falta de aspiraciones personales debido a su baja autoestima.

Conocer el diagnóstico y las características propias del trastorno puede permitir al adulto centrarse en sus potencialidades, buscar un tratamiento que le de estrategias para afrontar sus dificultades cotidianas.


La utilidad del tratamiento no sólo afecta a la recuperación de ciertas habilidades, sino que puede mejorar en gran medida la emocionalidad del sujeto (trastornos del estado de ánimo, ansiedad) y fortalecer la autoestima desafiada por las dificultades a las que se enfrentan a lo largo de los años.


Principales síntomas:

  • Dificultades lectoras.

  • Ausencia del hábito lector.

  • Dificultades laborales.

  • Problemas en la comunicación oral.

  • Problemas de planificación secuencial.

  • Problemas atencionales.

  • Predominio de habilidades visuales.

  • Dificultades en la comprensión de textos o baja comprensión lectora: esta dificultad se complica más o menos en función de la complejidad del texto.

  • La lectura resulta una actividad agotadora y poco agradable.

  • Dificultades para leer en voz alta o con la presencia de otras personas que lo escuchan.

  • Sufrir dolor de cabeza al leer.

  • Letra difícil de leer.

  • Faltas ortográficas y dificultad para reconocerlas.

  • Baja expresión tanto oral como escrita.

  • Inseguridad y baja autoestima.

  • Falta de atención.

  • Posición incorrecta a la hora de coger el lápiz.

  • Dificultades de lateralidad, es decir, para distinguir la derecha de la izquierda.

  • Dificultades en las matemáticas.

  • Falta de técnicas o estrategias para estudiar.

  • Dificultades de memoria para recordar datos o nombres concretos.

  • Inventar la lectura de palabras desconocidas.

  • Dificultades de organización.

  • Dificultades en la escritura: añadir, invertir, sustituir y/o eliminar letras o palabras




Diagnóstico de la dislexia

"La evaluación de las competencias individuales debe implicar el uso de pruebas estandarizadas que examinen la lectura (en algunas de sus formas principales y, en particular, la obtención de medidas de precisión y rapidez en la lectura de palabras, no palabras y pasaje)"(Cornoldi, C. & Tressoldi, P. (2014). Directrices para el diagnóstico de perfiles de dislexia y dislección bajo la Ley 170: Convocado de debate. Psicólogo de Desarrollo Clinico, 1/2014, p'g. 75-92, doi: 10.1449/77111)



Antes de cualquier evaluación específica, se debe debe evaluar la inteligencia general.

El conocimiento del nivel del CI parece ser de suma importancia porque discrimina entre las personas que presentan dificultades por un trastorno específico del aprendizaje o una discapacidad intelectual


Una vez establecido el nivel intelectual general, se pueden utilizar pruebas específicas para evaluar el aprendizaje.

Es bueno especificar que en general y especialmente en una primera evaluación, es una buena práctica evaluar igualmente la escritura y el cálculo.


De acuerdo con el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales 5 (DSM 5, 2015), para diagnosticar la dislexia que necesita:

  • Tener un nivel de lectura, medido por pruebas estandarizadas, rendimiento, velocidad o comprensión de lectura, por debajo de lo que se espera en función de la edad cronológica del sujeto, la evaluación psicométrica de la inteligencia y la educación apropiada para la edad.

  • Si el déficit está interfiriendo significativamente con el aprendizaje escolar o las actividades diarias que requieren capacidad de lectura.

  • Si hay un déficit sensorial, las dificultades de lectura deben ir más allá de las que normalmente se asocian con el déficit en cuestión.

  • Diferenciar las variaciones normales en las habilidades de lectura de la dislexia.

Por lo tanto, el diagnóstico de dislexia ocurre cuando el sujeto muestra una capacidad de lectura y escritura sustancialmente menor por edad, coeficiente intelectual y educación adecuada.



El diagnóstico en la edad adulta hace uso de pruebas psicométricas y neurológicas creadas por académicos internacionales en el campo de la dislexia, que son administradas por profesionales acreditados (neurólogo, neuropsicólogo, psicólogo).

El proceso de diagnóstico consiste, como hemos dicho, en una serie de pruebas de varios tipos y una entrevista clínica:

  • Pruebas preliminares, incluyendo pruebas de lateralidad, inventario de depresión beck, escala de ansiedad Hamilton.

  • Pruebas de lectura de letras y números, para evaluar el tiempo, los errores, la velocidad.

  • Escribir palabras, pseudopalabras, evaluar errores.

  • Comprender una canción: Preguntas y respuestas.

  • Pruebas de lenguaje: segmentación fonética, letras, dígitos, colores,...

  • Clasificaciones de funciones atentas y visoespaciales

Estos son algunos ejemplos de las pruebas a las que se somete el sujeto para obtener un diagnóstico de Dislexia reconocido.



Intervención en la Dislexia


Aspectos a tener en cuenta al tratar a adultos con dislexia.

– La inseguridad y los problemas emocionales que le ocasiona sentirse inferior o avergonzado por sus dificultades. (Aceptar y normalizar tales dificultades las reduce considerablemente)

– La falta de fluidez en la lectura respecto a precisión y velocidad.

– La falta de comprensión lectora, que podría derivar de una falta de fluidez (volvemos al nivel anterior) o del desconocimiento de las estrategias y demandas que implica la comprensión del texto.

– Los errores ortográficos, refiriéndonos a la ortografía arbitraria, pues deberían estar asimiladas las correspondencias F-G que no son arbitrarias. Si no fuera así, tendríamos que retroceder hasta ese punto.

– El conocimiento a nivel sintáctico y gramatical que repercute positivamente tanto en la comprensión lectora como en la capacidad de redacción.

– La expresión por escrito de las ideas, en cuyo caso trabajaríamos a nivel superior de escritura: planificación, creación de un borrador, utilización de nexos…

– Las técnicas memorísticas y de estudio, fundamentales a la hora de aprovechar el tiempo y rendir más en el ámbito académico.

– Otros aspectos que se consideren relevantes en cada caso: la organización temporal o espacial que afecte a la vida cotidiana, la mejora de la expresión oral y la ampliación del vocabulario y el acceso al mismo, la mejora de la dicción…



En todo caso, el adulto debe ser partícipe fundamental y activo de su propia intervención, autoanalizar su manera de procesar la información y de aprender y contribuir a desarrollar estrategias que faciliten ese aprendizaje y potencien sus habilidades.

Como podemos apreciar, la mayoría de los aspectos a tratar están muy relacionados con la lectoescritura y el estudio, es decir, con la vida académica, o con el mundo laboral pero no hay que desatender la atención a los aspectos emocionales y psicológicos que puedan afectar su día a día en relación con este trastorno.


Estas son algunas herramientas prácticas y consejos que pueden ayudar a los adultos con dislexia a organizar y realizar su trabajo:

  • Escribir en el PC con fuente en mayúsculas

  • Software que convierte la voz en texto

  • Audiolibros

  • Agendas digitales

  • Relojes de alarma en su teléfono para notas importantes

  • Almacenar a través de imágenes y esquemas

  • Breves listas de los procedimientos que se deben hacer en el trabajo en orden cronológico

  • Pluma inteligente





Referencias bibliográficas:

  • Protopapas, A. y Parrila, L. (2018). Is Dyslexia a Brain Disorder? Brain Science, 8(4): 61.

  • Hebert, M., Kearns, D.M., Baker, J., Bazis, P. y Cooper, S. (2018). Why Children With Dyslexia Struggle With Writing and How to Help Them. Language, Speech and Hearing Services in Schools, 49(4), 843-863.Asociación Andaluza de Dislexia (ASANDIS). (2010). Guía general sobre dislexia.

  • Haber, N. (s.f.). La dislexia en la etapa adulta. Centre d’intervenció conductual, gabinet de psicologia.

  • Montalván, M. (2008). Trastornos perceptivos de la dislexia: propuesta de ejercicios correctivos. Universidad del Azuay.

  • Portellano, J.A. (2005). La dislexia, en todas las edades.


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