Desescalada: ¿Como será la nueva normalidad?

Todos nos preguntamos cuando terminará la pandemia para poder volver a la normalidad, pero lo cierto es que no volveremos a esa normalidad por todos conocida y añorada.

Serán muchos los aspectos que cambiarán y tendremos que adaptarnos a una nueva forma de vivir, trabajar y relacionarnos. Comenzamos una nueva era; hay una pre y post-vida a causa del covid-19. Naturalmente nos preocupa y por ello son muchos los medios y los expertos que en los últimos días han hablado y han intentado aclararnos cómo será esta nueva etapa.

Gordon Lichfield, director del MIT Technology Review, comenta:"El mundo ha cambiado muchas veces, y está cambiando de nuevo. Pero como en todos los cambios, habrá algunos que se perderán más que otros, y serán los que ya han perdido demasiado".


Es una reflexión a tener en cuenta y que nos marca un camino de prevención psicológica que con o sin ayuda tenemos que empezar a plantearnos. Los sucesos ocurridos en estos últimos meses están fuera de nuestro control, también seguramente fuera de nuestra comprensión y en muchos casos fuera de nuestra voluntad. Esto nos lleva en muchos casos a tener una sensación de indefensión y a sentirnos frustrados. Es momento de ser flexibles, saber adaptarnos y poner en marcha nuestros mecanismos de defensa y nuestra capacidad de resiliencia.


Derrotar al virus es la prioridad, pero esto no pasará hasta que tengamos una vacuna, y, cuando esto pase, los cambios ocurridos, serán tan radicales que no podremos volver atrás en muchos aspectos.


Un primer aspecto que viene a mi mente es la medida de distanciamiento social y sus repercusiones, como el miedo a la cercanía a los demás, la suspicacia hacia el resto de las personas, que puede persistir durante mucho tiempo. Es complicado mantener distancia cuando trabajamos, tomamos un transporte público, nos movemos al aire libre, incluso en nuestra casa. Esto sin transformaciones personales es difícil de conseguir. De forma real y no metafórica hemos levantado muros, separamos espacios, nos dividimos, evitamos contactos.

En este momento todos estamos adquiriendo nuevas rutinas y formas de lidiar con los eventos. Hay cambios en la forma en que pensamos, nos comportamos y nos relacionamos entre nosotros. Algunos de forma consciente, mientras que otros cambios son inconscientes. Estas variaciones en algunos casos son temporales, otras son en potencia permanentes. De alguna manera estamos ya redefiniendo nuestra nueva normalidad.


Otro aspecto importante es el laboral. Este sector ha cambiado en diversos aspectos. Por un lado en nuestro modo de trabajar. Por ejemplo el teletrabajo ha venido para quedarse. El trabajar en casa va a ser algo que implanten numerosas empresas. Por otro lado, tendrán que hacerse cambios estructurales que afectarán a horarios, espacios y relaciones personales con nuestros compañeros. Otras empresas se han visto obligadas a cerrar, el desgaste de tanto tiempo cerradas han podido con ellas y esta pérdida de trabajo supone a la vez pérdidas de puestos de trabajo, lo que trae consigo un fuerte impacto a numerosas familias y personas. Serán muchos los que tendrán que ir al paro y reinventarse.

Y todo ello ha afectado a todos los sectores como el agrario, deporte, textil, educativo y sanitario entre otros, y todos, en mayor o en menor medida, se han visto afectados.

La recuperación económica es una batalla a enfrentar.


Lo digital va más allá de la emergencia es una anticipación del futuro, un futuro tan cercano que cada vez está más presente en nuestro día a día. Introduce cambios tan drásticos a todos los niveles que prefiguran nuevos modelos de relaciones humanas.

En la gestión del presente será importante explorarlos, evaluar su alcance e impacto, sin prejuicios, con un sentido crítico.

Nos preguntamos:¿cúal es la diferencia entre el trabajo realizado en casa y el realizado codo con codo con nuestros compañeros?, ¿entre la asistencia a los centros escolares y las lecciones por chat?, ¿ entre la sesión terapéutica cara a cara o a través de una web?

Son cuestiones importantes a abordar a partir de ahora. No habrá una sóla respuesta y tendremos que verlo caso por caso. saber como dejar a un lado las cosas innecesarias destacando lo esencial. La pandemia nos ha obligado a enfrentarnos a todo esto, a repensar en nuestros métodos de trabajo, en nuestras relaciones, en definitiva, en nuestro estilo de vida. El retorno a la "normalidad", no puede dejar de tener esto en cuenta. Esta es la tarea que nos espera.





¿ Y a nivel psicológico?


Como hemos dicho anteriormente, los acontecimientos de los últimos meses, están fuera de nuestro control y de nuestra comprensión. mandan en nuestras vidas y las regulan. Las normas van cambiando rápidamente.

Perder el control de nuestras rutinas, de nuestra libertad, puede tener importantes consecuencias. De hecho ya se nota el nivel de frustración, ansiedad y depresión con picos de rabia y un aumento de trastornos en la alimentación y el sueño en parte de la población adulta y también en niños y adolescentes.

En periodos de aislamiento, como el que estamos sufriendo, las personas tienden a cambiar. Cuando termine la pandemia el desaprender, por ejemplo, el distanciamiento social, puede ser complicado.

El uso de las mascarillas, por otro lado, puede traer confusión, también después de esta situación, como ocurre ya en en sociedades golpeadas por otras pandemias donde continúan a utilizarlas ante un simple resfriado.

Con el fín de la emergencia sanitaria la suspicacia hacia los extranjeros o los grandes grupos de personas, como posibles transmisores de una infección, puede quedar en nuestras mentes durantes años. La forma en que nos relacionemos será diferente, se implantaran nuevos modelos de interacciones humanas.

En los primeros estadios de una epidemia las personas vivimos el conflicto de resistirse o de adaptarse a una nueva realidad. La mayoría de los que ya han vivido algo parecido comentan que la liberación llega solo cuando se acepta aquello que en tiempos tranquilos sería impensable.

El dolor está ahí, pero también la capacidad de resiliencia.

Hay traumas que emergerán en este periodo, miedos, fobias, ansiedad, duelos patológicos, adicciones, etc. Algunos ya estaban con anterioridad otros se desarrollarán en esta época del covid-19. Tendremos dificultades en la regulación de nuestras emociones y nuestra frustración nos traerá ira, rabia y miedo.

No sabemos como se traducirán estas experiencias, pero una cosa es segura: de alguna manera se asentaran dentro de nosotros.





La "nueva normalidad" no será posible sin elecciones sabias. Tendremos que ser capaces de abandonar el lastre que retiene nuestro camino y traer sólo lo mejor del pasado al futuro.


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